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domingo, 22 de enero de 2012

Feirón semanal

Todos los sábados del año tenéis una cita, aquí, en Pontedeume, donde las calles del casco antiguo acogen a toda clase de comerciantes y artesanos. Este "Mercadillo" por así decirlo, está abierto de 7 de la mañana a 9 de la noche.

La gastronomía vuelve a adquirir aquí una gran importancia, ya que se reúnen carniceros, agricultores,  queseros, apicultores, fruteros, reposteros (Destacan los típicos melindres)... entre otros. 
Hay un gran número de puestos de ropa a precios bastante asequibles, además de vendedores de música y  todo tipo de artesanías.

Este feirón es antecedente de otra feria celebrada ya en el año 1464, concedida por Enrique IV, la diferencia principal es que esta se celebraba los Domingos en lugar de los Sábados.
Por lo tanto, estamos hablando de una feria con más de 500 años de tradición.

Una vuelta al pasado

Para los románticos gustosos de recordar tiempos pasados encontrarán sin duda su lugar en el FEIRÓN MEDIEVAL DE LOS ANDRADE.
Esta feria se celebró por primera vez en el año 2010, y tubo lugar un fin de semana entero, los días 2, 3 y 4 de Julio. El año pasado se volvió a celebrar y a partir de ahora se celebrará todos los años la primera semana de Julio.
Esta celebración se dice que consigue llevar hasta la villa entre unas 20.000 y 30.000 personas, una cifra más que notable en una villa pequeña como es esta.
Durante este fin de semana Pontedeume echó la vista hacia atrás en el tiempo, la villa se introdujo completamente en la época medieval cuidando hasta el más mínimo detalle: La gente del pueblo salió a la calle con vestimenta de la época, se cubrieron las calles de paja, ¡Hasta los contenedores fueron cubiertos con telas! de esta forma, los visitantes de la feria se sentirían como auténticos habitantes del medievo, aunque sólo fuera por un fin de semana.
Y por supuesto, no podían faltar los puestos, ya que se trata de una feria. En los puestos podíamos encontrar una gran variedad de productos:

Había un generoso número de puestos dedicados a la gastronomía, por lo que si decidimos quedarnos a comer en la feria tendremos la opción de elegir entre: comida típica, churrasco, empanada, pizza, patatas rellenas, pinchos morunos, kebabs... ¡Además de todo tipo de postres!
Una cosa que me gustó mucho, es que había un par de puestos árabes, dónde después de tomarte el kebab (o no, eso ya queda a vuestra elección) puedes tomarte un té típico árabe que te sirven acompañado de las pastas en unos vasos también decorados con dibujos árabes. Además después de tomar el té por lo general en todos los puestos te dejan que te lleves el vasito de recuerdo.

Podemos encontrar también un gran número de puestos artesanos en los que venden ropa, joyas, objetos decorativos... Y con una gran variedad de precios, algunos muy asequibles y otros no tanto.

Durante este fin de semana tienen lugar gran número de actividades en la villa, por supuesto, todas ellas ambientadas en la época: Representaciones, obras de teatro, músicos medievales, exhibiciones de tiro con arco, esgrima y de vuelo de aves de cetrería y espectáculos con fuego y espadas entre otros.

Dentro de las exhibiciones, nombraba la exhibición de aves de cetrería, como amante de los animales que soy, de todas las actividades esta ha sido mi favorita. Pero además de disfrutar del espectáculo, podemos acercarnos más a estos animales, y sacarnos una foto con el que más nos guste por el precio de 3 euros.

En resumen, que la feria no tiene desperdicio, así que si durante este mes de verano os encontráis por los alrededores, sin duda alguna os recomiendo visitarla, pasaréis un día diferente y una experiencia inolvidable.

Aquí os dejo algunas fotos:



Esta foto es de uno de los desfiles que realizan por las calles.
Este desfile iba acompañado de músicos y bailarinas de danza del vientre.
Las serpientes también eran protagonistas en este desfile.



Si queréis saber más sobre el Feirón Medieval de los Andrade no dudéis en visitar su página Web.










lunes, 19 de diciembre de 2011

De paseo por el Casco Antiguo, ¡Seguimos!

Bueno, ahora que ya hemos visto los edificios más destacados de la arquitectura civil, vamos a dar una ronda por los religiosos.
Pues bien, el Casco Antiguo cuenta con un par de Iglesias que, como buenos turistas que sois, os recomiendo que visitéis, son la Iglesia Parroquial de Santiago y la Iglesia de Las virtudes.


La Iglesia Parroquial de Santiago está ubicada en el mismo lugar que la muralla de la Villa, que es otro importante elemento arquitectónico símbolo de Pontedeume.
Muralla de la Villa
En sus buenos tiempos, esta muralla se extendía por la ribera del mar, bordeaba el pazo, transcurría por las calles de Picho y Tafona, y bajaba junto al convento de San Agustín. Actualmente de esta muralla sólo se conserva la base.
Iglesia Parroquial de Santiago










En sus orígenes la iglesia Parroquial de Santiago fue gótica, pero a lo largo del tiempo experimentó una serie de cambios que hace que se reúnan en ella diversos estilos arquitectónicos. Su planta es rectangular y cuenta con tres naves. En ella podemos encontrar unos retablos renacentistas que tienen como temática el ciclo de la pasión.







También es importante destacar otro edificio, el convento de San Agustín, por su arquitectura y jardines.
Convento de San Agustín

De paseo por el Casco Antiguo. Primera Parte

El mejor lugar para comenzar nuestra visita es el Casco Antiguo, en el encontraremos numerosos monumentos, de los cuales, su existencia no podría ser posible de no haber sido por los esfuerzos de al familia de Andrade y el arzobispo de Santiago, Bartolomé Rajoy y Losada.
Podemos diferenciar entre dos tipos de arquitecturas, las civiles y las religiosas. Empecemos con las civiles:

A la entrada mismo de Pontedeume nos encontraremos con su su famoso Puente de piedra, que es el que le da nombre a la Villa. Este puente data del siglo XIX y sustituye a un puente gótico que había anteriormente que contaba con 68 arcos y más de 850 metros. Actualmente este tiene tan solo 15 arcos.

Adentrándonos ya en la villa podremos ver el Torreón de los Andrade, esta torre destaca, con sus 18 metros de altura, y se puede ver desde muchos puntos de la Villa, además es visible ya antes de entrar en el pueblo ¡Así que no hay excusa que valga para no visitarla! Por que la verdad es que merece la pena.
Actualmente es Centro de Interpretación de los Andrade, además de ser oficina de Turismo, por lo que, si lo que queréis es conocer Pontedeume a fondo, definitivamente, vuestra visita al Torreón es obligada.
Desde lo alto de la torre podéis ver el Casco viejo, el puente  de piedra y la desembocadura del río Eume.
En el muro sur de la Torre hay un escudo que tiene 18 banderas, que son las ganadas a los franceses en Semínara, en el año 1503; los seis róeles del Castro de Lemos y la barra de los Andrade.
Hay una inscripción sostenida por un ángel, que dice lo siguiente: “Nolite Nocere”, que significa “No hagáis daño”.
Hoy en día es el último resto que conservamos del Pazo de los Andrade, que desaparece en 1936 esto hace posible que se produzca la ampliación de la Plaza del Conde.
La Plaza del Conde era en sus inicios propiedad del Conde de Andrade, y más tarde pasó a ser propiedad de la Villa.
En el centro de la plaza podemos ver un pilón, el actual fue realizado por Andrés de Monteagudo.
Más tarde, entre 1951 y 1960 se realiza la plaza del mercado, que la podréis encontrar justo enfrente de la Torre.


Aquí os dejo unas fotos que saqué de la Torre, de la fachada delantera y trasera. 
Aproveché antes de acabar esta primera jornada de visitas para sacar una foto de la Torre ya anocheciendo. 
Me llamó bastante la atención, ya que en el momento que empieza a oscurecer se encienden las luces que iluminan el Torreón. Como veis la Torre es un elemento destacado de la Villa, tanto de día como de noche.

Adentrados ya en el pueblo, podemos acceder a la Calle Real, una de las más importantes en Pontedeume, ya que cuando se celebra el feirón semanal se cubre completamente de puestos, además esta calle nos lleva a la Plaza dónde se encuentra el Edificio del concello, dónde podremos parar a descansar y tomarnos algo en las terrazas, ya que recorrer el Casco Antiguo, a pesar de no ser un lugar demasiado grande, puede llegar a ser agotador debido a las múltiples subidas y bajadas que tiene. 


En esta fotografía podéis ver un tramo de la Calle Real. Personalmente es la calle que más me gusta de toda la Villa. Por lo que observé en mi visita es que generalmente todas las calles son muy estrechas, sin embargo, la Calle Real es bastante amplia, además esos soportales arqueados le dan un toque especial.